El programa fue diseñado para atacar a corta distancia a los líderes de la red terrorista, en lugar de lidiar con ataques aéreos que arriesgaban vidas civiles, afirmaron autoridades gubernamentales.
El programa fue cancelado el 23 de junio pasado por el director de la CIA Leon Panetta poco después de enterarse de su existencia.
Algunos congresistas demócratas han señalado que el hecho de que los paneles de inteligencia del Congreso no fueron informados violó las leyes de supervisión, que requieren que la comunidad de espionaje mantenga al tanto al Congreso de sus actividades.
El líder de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, indicó que los comités de inteligencia del Senado y la Cámara de Representantes deberían “tomar cualquier acción que consideren necesaria para obtener más información sobre el asunto”, incluyendo si Cheney tuvo un papel directo en proponer el programa secreto y ocultar información al Congreso.
El senador demócrata Russ Feingold, sumándose a quienes han pedido una pesquisa exhaustiva, señaló que “los individuos que ordenaron que no se informase al Congreso deben rendir cuentas”.
Aunque Obama afirmó, en más de una ocasión, que no tiene la intención de mirar hacia atrás e investigar la Administración Bush, ahora enfrenta una presión creciente tras la revelación del ‘plan Cheney’.
Sin embargo, el mandatario sabe que este escándalo podría causar un daño a los servicios de inteligencia y a los funcionarios que, en última instancia, todo lo que hicieron fue cumplir órdenes(agencias).
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